jueves, 9 de enero de 2014

Estos días atrás ha ido circulando por las redes sociales -sobre todo por Facebook, sitio ideal para propagar bulos sin contrastar y sensacionalismos sin pruebas- una salvajada relativa a lo malísima que es la quimioterapia para luchar contra el cáncer y lo ideales y chulis que son las frutas y verduras si la sustituyen como tratamiento. No digo que frutas y verduras no ayuden a mantener el organismo más limpio y cuidado, pero de ahí a afirmar que hay que abandonar las terapias convencionales (que son las únicas que se han demostrado, con sus fallos, como eficaces en la lucha contra el cáncer) por el consumo de lechuga y rábanos... pues como que no.


El sitio donde lo leí por primera vez y al cual Facebook enlazaba es, cómo no, otra web de esas típicas de pseudonaturalismo al tuntún, pero adornada con toques de autoayuda, realización personal, contacto con los ángeles y vuelta a la vida natural y pura (que como ignoran estos botarates nunca existió, y si no que se lo digan a los primeros homínidos, a ver cómo de maravillosamente vivían entre guerras tribales, terremotos, enfermedades, fieras hambrientas, sequias, etc). Como suele ser habitual, la mamarrachada cita, para darse empaque y apariencia de cientifismo, a fuentes reconocidas, en este caso nada menos que a Johns Hopkins Medicine, autoridad mundial en el tratamiento del cáncer, haciéndonos creer poco menos que la noticia provenía de allí mismo y que, por lo tanto, era absolutamente fiable y verídica.

La imbecilidad, que puede consultarse en Internet pero cuyo enlace no voy a poner para no dar más pábulo y tráfico a esos sinvergüenzas carroñeros, ha sido tajantemente desmentida por el Johns Hopkins Medicine, en esta breve pero contundente nota que pueden leer a continuación siguiendo este enlace.

¿Creen que los autores del camelo han retirado de Internet el articulucho de marras, o que han pedido disculpas públicas, o algo similar que denote que tienen vergüenza? Efectivamente, no. Y es que esta gentuza vive de eso, de sembrar dudas, de propagar mentiras, de hacerse los interesantes con "exclusivas" inexistentes o directamente falsas. Y su caldo de cultivo, Facebook, y su marca de identidad "aquí vale todo, oiga" sirve como canal de propagación efectivo para sus engaños.

(La nota de desmentido añadida gracias a @SdeSanty)

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