viernes, 12 de julio de 2013

PLANTEAMIENTO:
Sea una persona obesa, rellenita, sin llegar a ser mórbida. Héte aquí que esta persona, por circunstancias de la vida -normalmente banales- NECESITA perder tres o cuatro kilos de manera urgente. El ejemplo de la novia casadera, o del que va a pisar la playa en poco tiempo, son válidos a estos efectos.

NUDO:
Esta persona tiene dos opciones: una, consultar a un dietista-nutricionista, y dos, intentarlo por libre, guiándose por alguna de las múltiples dietas-milagro que pululan por los medios. Veamos cada uno de los casos por separado.


Uno: consultar a un dietista-nutricionista.
Si el profesional lo es de verdad, y no hay porqué dudarlo, le desaconsejará las dietas milagro. Estamos de acuerdo. Lo mejor es cambiar de hábitos, una alimentación saludable, variada, dejar atrás malas costumbres, reorientar su manera de comer, incluso de vivir. Es simple: olvidarse de las dietas para siempre hará que nunca más las deba necesitar.

¿Es lo correcto, lo racional, lo saludable? SI. ¿Es lo que el paciente necesita? NO.

Dos: ir por libre y acudir a una de las llamadas dietas-milagro.
Cualquier dietista-nutricionista, médico o profesional de la salud sabe que NINGUNA dieta-milagro, seguida durante digamos diez días, ocasiona daños a la salud de forma peligrosa, seria o irreversible. Esto es un hecho (ni siquiera el ayuno total ocasiona serios riesgos). Y dietas-milagro que consiguen el objetivo que el paciente persigue en el caso expuesto las hay, y a decenas.

¿Es lo correcto, lo racional, lo saludable? NO. ¿Es lo que el paciente necesita? SI.

DESENLACE:
Distinguiendo claramente entre los dos tipos de pacientes preocupados por su peso (los que necesitan una solución temporal y rápida y los que tienen serios problemas de sobrepeso y deben cambiar su forma de vivir), las dietas-milagro no suponen un serio riesgo para la salud de nadie si se utilizan de forma esporádica para solucionar un problema o situación eventual de sobrepeso, todo lo cual, por supuesto, sin perjuicio de que queden meridianamente claras las ventajas DEFINITIVAS que supone seguir una alimentación correcta de cara al futuro, para que no se debe volver a repetir la experiencia.

Y para finalizar el meollo de la cuestión, lo que de verdad me ha motivado a escribir este minipost: una persona verdaderamente necesitada de ayuda urgente, incluso aunque se trate de una situación única y aislada, ¿puede encontrar en un dietista-nutricionista la ayuda que busca para salvar el trance de manera lo menos perjudicial posible?

3 comentarios:

  1. Eso sería como ir donde un médico a operarse de cirugía estética. Oh, wait...

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  2. Hola Manolo,

    el comentario que hacemos está basado en cómo funcionamos y en la experiencia con nuestros pacientes.

    En primer lugar, para que tengas una idea del volumen de pacientes que vemos, en Alimmenta somo 5 dietistas que trabajamos a tiempo completo viendo a pacientes, de los cuales aproximadamente un 40% quieren perder peso.

    Antes de que pise un paciente nuestra clínica, ha hablado durante unos minutos con la dietista que le va a atender para estar seguros de que lo que busca puede obtenerlo con nosotros. Así, un paciente como el que describes, no pisa nuestra consulta. Nosotros nunca hablamos del número de kilos que vas a perder ni del tiempo que estará haciendo dieta ya que no somos adivinos ni creemos que el objetivo final sea cuantificar kilos y tiempo. Si una persona nos dice que quiere perder 2 kilos en una semana le decimos que no podemos asegurar nada y que más de 1 kilo por semana de pérdida de peso no está aconsejado.

    Por otra parte, perder 4 Kg en una semana no es posible a menos que pierdas mucha agua que recuperarás en los días siguientes.

    La dietas milagro no son inocuas:

    - Tenemos el daño psicológico que supone evaluar nuestra valía en función de nuestros kilos. Entre un 5 y un 10% de los pacientes que quieren perder peso tienen un trastorno de la alimentación, lo cual es un problema de salud y de control muy importante.

    - Tenemos los daños físicos que se pueden producir. Si estás bien de salud y tu genética te acompaña, muy probablemente la dieta milagro pase sin pena ni gloria pero te sorprendería saber cuántos pacientes que hacen dietas hiperproteicas de forma sostenida y con poco control (o sin él) tienen problemas de riñón, de colesterol y hormonales.

    Y por último, ¿por qué queremos perder 4 Kg en una semana? Creemos que esta es la primera pregunta que debemos responder con honestidad.

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  3. Hombre, yo creo que el planteamiento es un poco así, así... En términos de salud, una persona obesa necesita perder peso siempre, una rellenita quizá no lo necesite, pero quiera.

    Dicho esto, yo creo que hay que diferenciar una dieta milagro de una dieta que pueda conseguir resultados rápidos en sus primeras fases (véase Atkins, por ejemplo). Si fuera un profesional, sea cual sea el tipo de paciente que viniera a la consulta, desaconsejaría dietas milagro siempre, e intentaría fijarme en qué dieta puede llevar a la persona a cumplir con su objetivo con el menor riesgo posible para su salud.

    En mi opinión, tan importante como la solución es ser consciente de la realidad del paciente, y poner objetivos realistas que pueda y esté dispuesto a cumplir, siempre que sean casos tipo "perder un par de tallas"

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