martes, 22 de septiembre de 2015

De la importancia del pensamiento crítico

Todos aquellos que me conocéis, más o menos, ya sabéis de mi fijación casi enfermiza por combatir o al menos denunciar todas esas patrañas tan de moda que tienen que ver con las pseudomedicinas, las medicinas "alternativas", los productos milagro, los visionarios, los agroborrokas y toda esa caterva de aprovechados que medran por ahí socavando la confianza de los más vulnerables y desesperados, y sacando rédito económico de las situaciones más penosas y desgraciadas de sus congéneres.

Me es muy difícil resistir a la necesidad de exponer públicamente o de criticar, siquiera en la ínfima medida de mis posibilidades, a todos esos cantamañanas, y comprendo y asumo que en algunos momentos puedo resultar hasta pesado, o monotemático, o como queráis llamarlo. Muchas veces he tenido que escuchar el típico "Deja a la gente que crea en lo que quiera, ¿a tí qué más te da?" o el más habitual incluso "Parece que estés todo el día pendiente de lo que dice o hace la gente para meterte con ellos o criticarlos". Personalmente no creo que sea así, pero vaya, tengo mis razones.

La que más me asusta es que conozco a muchísimas personas inteligentes, sinceras y honestas, que toman las decisiones propias de la vida diaria con sentido común y racionalmente, pero que ante ciertas manifestaciones pierden voluntariamente el espíritu crítico y se dejan llevar por "las tradiciones", o el pensamiento consensuado, o la corrección política. En este sentido estoy completamente de acuerdo con Christopher Hitchens, quien además se sorprendía legítimamente de que algo tan sumamente importante como la ética o la moralidad se dejase en manos de un supuesto ser supremo o de una secta religiosa bien organizada. "¿Tan pobres somos -se preguntaba- que no somos capaces de reconocer el Bien y el Mal si no nos lo dicta un dictador supremo e incontestable?".

Efectivamente, el caso de la religión es flagrante: muchas personas dejan de pensar críticamente en su presencia y no se atreven a discurrir libremente sobre el hecho religioso o sobre ese veneno que ellos llaman fe. Sin embargo, con el resto de decisiones de su vida diaria son perfectamente lógicos y racionales. No lo entiendo, y jamás lo entenderé.

Por eso mismo pienso que suspender el pensamiento crítico respecto a lo que algunos pueden calificar de "tonterías sin importancia", como las que exponía al principio del post, quizá no parezca en sí mismo tan decisivo, pero comienza a serlo, y mucho, cuando esa falta de criticismo se traspasa a la religión o a la política. Si podemos creer perfectamente en que el Bifidus Activo nos prevendrá del colesterol, o que el niño dios nació de una virgen, ¿por qué dudar de que alguien nos puede garantizar que va a crear de la nada 300.000 puestos de trabajo, o de que una fruta va a acabar con el cáncer, o que los ataques preventivos a países extraños nos librarán del terrorismo, o de que nuestra raza es superior a las demás?

Por eso lo verdaderamente importante no es dudar críticamente de las "cosas importantes" y no de las menos importantes, sino dudar de todo y de todos, aplicando el sentido crítico y la racionalidad en todos los aspectos de nuestra vida, utilizar las herramientas que nos da la cultura y la lógica para discernir perfectamente entre lo auténtico y lo falso, entre lo cierto y lo inventado, entre la realidad y la superstición.

Si todos cuestionáramos las tradiciones implantadas a golpe de siglos y no de cultura, los mandatos de la "autoridad", las reglas reveladas por inexistentes seres supremos, los falsos salvadores y gurús, los profetas de la modernidad y nos apegáramos más a la Realidad, a la única realidad que existe y que vivimos, si hiciéramos eso seguramente este mundo tendría algún futuro, y nosotros con él.

De otra forma tendré que soportar lo de "monotemático" hasta que palme.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La dignidad del caído

Esta mañana, en la calle, me he encontrado con un joven pidiendo limosna, arrodillado en una esquina y con las manos levantadas, juntas. Susurraba algo casi inaudible y en un español difícil de entender. Me he parado delante de él, y después de pensármelo diez segundos, sin estar muy convencido de que lo que iba a decirle iba a ser justo o no, apropiado o no, le he preguntado:

-¿Me entiendes, hablas español?

Me ha mirado con cara de temor y asombro, como esperando que fuera a agredirle. Ha negado con la cabeza y ha susurrado sin apartarme la mirada:

-Poco.

En ese momento me ha dado igual que me entendiera completamente o solo un poco, sólo quería desahogarme y sacar afuera toda mi mala leche. Así que, intentando no cabrearme más de lo que estaba, le he dicho mirándole fijamente y gesticulando:

-Tú eres persona como yo, como ése, como aquella señora. No debes pedir perdón por ser pobre. No debes avergonzarte de ello. ¿Por qué de rodillas, a quién crees que debes pedir perdón, ante quién te estás humillando? Levántate, y si ahora no puedes hacer nada más, sigue pidiendo, pero con dignidad, con dos cojones. ¡Levanta, coño!

Le he agarrado del brazo y he tirado de el hasta que se ha puesto en pie. Mientras me seguía mirando con cara de sorprendido, le he dejado dos euros y he seguido mi camino. Justo antes de volver la esquina, me he vuelto de nuevo hacia a él y le he gritado:

-¡Con dos cojones!

No sé si he hecho bien o mal, no sé si el desahogue ha sido más por mí que por él, no sé si después me he sentido mejor o peor, no sé cómo debe haberse sentido el chaval. Lo que sí sé es que el cabreo aún me dura, y espero que no se me pase en mucho tiempo.

sábado, 19 de abril de 2014

Los partidarios de la Homeopatía defienden que el poder terapéutico de los productos homeopáticos a altísimas diluciones -en las que no existe ni una sola molécula de principio activo, como hasta ellos mismos reconocen- se debe a un misterioso concepto que denominan "memoria del agua", en virtud del cual el agua resultante del proceso de elaboración del producto "recuerda" las propiedades benéficas y sanadoras de la sustancia que originalmente se diluyó en ella, y esto a pesar, como dije antes, de que no exista finalmente ni una sola molécula de dicha sustancia.

El extraño mecanismo, por supuesto, contradice todo lo universalmente aceptado sobre Química, Farmacia, Medicina, Física y alguna que otra especialidad más, además de pasar de refilón por otras cuestiones importantes que vendrían al caso, como por ejemplo por qué el agua no "recuerda" el resto de sustancias con las que estuvo en contacto, o por qué "recuerda" unas sí y otras no, o por qué la acción que confiere al agua el poder de recordar es agitar el frasco correspondiente determinadas veces, o incluso golpearlo contra el lomo de una Biblia.

Lejos de acobardarse y dar por evidente que defienden lo indefendible, los homeópatas contraatacan tildándonos a los escépticos de ignorantes, ya que -afirman- la Homeopatía también funciona a bajas diluciones, en las que sí existe principio activo en el preparado final, con lo cual produce los mismos efectos, si no mejores, que los medicamentos tradicionales. Pero esto, lejos de ser un argumento potente como creen, no es más que otra prueba de su enroque irracional, porque digo yo que:

  1. Siguen sin demostrar cómo operan las sustancias activas si se utilizan precisamente para lo contrario que las utilizamos el resto de los mortales. Por ejemplo, cómo es que una dilución de cafeína puede servir como tranquilizante. O por qué para "curar" el lagrimeo excesivo se recomienda cebolla.
  2. ¿Qué efecto terapeútico o mecanismo real de acción tienen el polvo de muro de Berlín, o la impregnación de luz de Luna, o las heces de perro? ¿Cual es su fundamento químico? Quiero una explicación científica, vaya, en plan "la caca de perro tiene esta sustancia "x" que reacciona con estra otra "y" que a su vez provoca que nuestro cuerpo se protega de "z" o de "h". Que se lo expliquen por ejemplo a Fernando Frías
  3. El concepto de dosis no tiene ninguna importancia para la Homeopatía, puesto que todo su armazón doctrinal se basa en la premisa falsa de que cuanto menor es la dosis de un producto mayor es su acción sanadora, burrada de dimensiones cósmicas pero que no parece afectar a los homeópatas lo más minimo.


En fin, ya se escribe más y mejor sobre tema en otros sitios; unicamente quería dejar mi granito de arena para intentar proporcionaros argumentos sólidos para cuando os enfrentéis con algún homeópata con ganas de gresca.

domingo, 30 de marzo de 2014

(Publicado originalmente en The Teleplastic Inquirer, agosto de 2006) 

- Hola, buenos días.
- Buenos días, buenos días.
- Así que usted es el famoso Indalecio, del que dicen que puede encontrar agua con su varita de avellano...
- Pues sí señor, para servirle a usted.
- Ah, qué interesante.... Y dígame, ¿puede encontrar sólo agua, o también petróleo o cualquier otro líquido?
- No, sólo agua no, cualquier cosa que corra como el agua... cualquiera que sea líquido, vaya.
- Caramba, qué interesante. Dígame, ¿está aquí hoy por un encargo o algo?
- Sí, sí señor, me han pedido que les encuentre un pozo o algo, porque están pasando mucha pena sin agua para regar ni comer ni asearse, y en cuanto me han llamado pues aquí que me he venido.
- Ya.... Oiga, permítame una pregunta....
- Dígame.
- Verá, tengo curiosidad por saber cómo es que sabe la varita esa que está usted buscando agua y no otra cosa?
- ¿Cómo dice?
- Este... que cómo distingue la varita que usted busca agua y no, por ejemplo, petróleo.
- Coño, pues porque he venido a buscar agua... por qué va a ser...
- Ya, ya... pero eso lo sabe usted, la varita no. ¿Cómo se lo hace saber, se lo dice en voz alta, o cómo?
- Coño, pues ya se lo he dicho, he cogido la varita y me he venido a buscar agua, no de lo otro que dice usted...
- Bueno, pero cuando la varita se mueva ¿está usted seguro de que habrá encontrado agua y no petróleo?
- Toma, pues claro...
- Ya, entiendo, eso es que debe tener una varita para cada ocasión...
- No no, de eso nada, sólo tengo ésta, con ésta me apaño yo bien....
- Pues me va usted a perdonar, pero no lo acabo de entender... ¿La varita sabe que ha venido usted a por agua? ¿Cómo sabe eso un pedazo de avellano seco?
- Oigame, mire usted, esta varita fué de mi padre, y a mi padre se la dió su padre, y así hasta los abuelos de mis abuelos, y siempre ha servido para encontrar agua, otra cosa no, pero agua encuentra....
- Aunque no sepa usted cómo lo hace....
- ¡Y yo cómo voy a saber....! Se mueve se mueve y digo yo: "Ahí hay agua". Y en paz. Y la encuentro.
- ¿Siempre, no falla nunca?
- No señor, siempre no, a veces no topamos, pero eso porque hace tiempo que no llueve o está demasiado enterrada.
- Ya.... Oiga, ¿y si yo le encargara que viniera a mi finca a buscar petróleo, vendría?
- Sí claro, por qué no...
- ¿Con ésa misma varita o con otra?
- Cojones con la varita... Ya le he dicho que con ésta, no tengo otra.
- ¿Pero entonces cómo sabrá la varita que ahora busca petróleo y no agua como ahora?
- ¿Se quiere usted ir a la mierda con tanta pregunta ya? ¿No le he dicho mil veces que la varita sabe lo que está buscando: si yo busco agua la varita encuentra agua, y si busco petrólio la varita encuentra petrólio. ¿Lo entiende usté o no?
- Bueno, hombre, no se ponga usted así, que no es para tanto, sólo preguntaba....
- Joder ya con el petrólio y la varita de la puñeta....

viernes, 14 de marzo de 2014

¡MAQUETADLAS EN PDF, COJONES!

martes, 28 de enero de 2014

Son famosos y arrasan en las redes sociales. Se han provisto de un aura de infalibilidad tal que no aceptan la más mínima mirada crítica ni el más bienintencionado rapapolvo. Sus citas se reproducen en carteles, flyers, graffittis populares... La gente los adora, son modelos para la sociedad y se les reverencia allá donde se les nombra. Pero no es oro todo lo que reluce. Os muestro el lado oscuro, la cara oculta de estos personajes que no, no son especiales en absoluto, son como todos, como tú y como yo, con sus luces y con sus sombras, aunque en estos casos las sombras oscurezcan definitivamente su falso resplandor.

Dalai Lama

Ha bastado que famosos actores comerciales como Richard Gere y Sharon Stone dieran un espaldarazo al decimocuarto Dalai para que la cosmética imagen del oriente “espiritual” se patentara como signo de la lucha mundial en contra de la opresión totalitaria. Sin embargo, en este clima de fervoroso apoyo a la liberación del Tíbet pocas veces se tiene en cuenta la real historia de esta provincia china, marcada por la represión, la tortura y un feudalismo teocrático sumamente explotador. Poco le importaron al Comité Noruego del Premio Nobel las permanentes violaciones de los derechos humanos realizadas bajo el gobierno del Dalai Lama, violaciones que incluían amputaciones de narices y ojos, entre otras, al otorgarle el Premio Nobel de la Paz en 1989. Continuar leyendo »

Carlos Castaneda

Durante muchos años este hombre ha sido una leyenda. Sus enseñanzas, adquiridas de la mano de un misterioso indio yaqui del desierto de Sonora dio que hablar a toda una generación de lectores. Y es que este antropólogo, cuyo doctorado lo consiguió con su libro Viaje a Ixtlan, sabía cómo cautivar a la gente. Era la edad plena de los psicodélicos, del despertar de la nueva era, donde empezaban los movimientos de ovnis, de fenómenos paranormales y toda esa gama de pseudociencias que embadurnaron a millones de personas.

Nunca fue mejor recibido un libro como el de Carlos Castaneda. Pero la pregunta, para los que buscamos la verdad detrás de todo, es ¿Realmente vivió lo que narró en sus libros? ¿Realmente existió el indio místico Don Juan Matus?. Continuar leyendo »

Alejandro Jodorowsky

La televisión española le ha pagado dinero público a un vividor que, no exento de valor artístico (como veremos), se ocupa desde hace años de hacerse de oro con la más basta y chupaflautera charlatanería, la venta de un delirio llamado "sicomagia". Es el programa llamado Carta Blanca, supuestamente dedicado a personajes de la cultura y donde distintos presentadores no profesionales harán lo que quieran durante 90 minutos cada uno.

Ésta es la oportunidad de Alejandrito, que además es pesado, pesado, pesado... como siempre, lo conozco hace años... pedante de mundial de pedantes, soberbio hasta la autoadoración, lo bastante arrogante como para decir que el tarot sólo lo entiende él (pero usted puede comprar un tarot diseñado por él, aunque ya le dijo que de todos modos usted es un idiota que no va a entender un carajo), el elegido de la "sicomagia" y, según versión proporcionada por él, un sujeto de una inteligencia preclara y una capacidad artística incomprendida por un mundo de patanes, un genio sólo comparable a un paquete que incluyera a Salvador Dalí, André Breton, Albert Einstein y Johann Sebastian Bach. Continuar leyendo »

Madre Teresa de Calcuta

En mi calidad de abstencionista ilustrado muchas veces me he enfrentado al pobre argumento de que si renuncio al voto, renuncio a opinar. La verdad es que no sé cómo es que están conectadas las neuronas en la cabeza de quien exhibe tal orden de ideas pues así yo no sea estadounidense y nunca me haya acercado a una urna del país gringo no voy a dejar de expresar mis acuerdos o desacuerdos con el ocupante de turno de la Casa Blanca. Como tampoco voy a dejar de criticar al Papa y su iglesia por el hecho de ser ateo. De igual forma soy una persona con todas sus facultades críticas despiertas y me propongo analizar aquí a la Madre Teresa de Calcuta, cuyo verdadero nombre era Agnes Gonxha Bojaxhiu.

Antes de hacer click en otro vínculo o ir a Google a buscar sobre Teresa de Calcuta, apreciado lector extiendo una invitación a que haga memoria y sólo con ese recurso trate de responder a esta pregunta: ¿exactamente qué hizo a Teresa de Calcuta una santa? ¿el hecho de que a uno se lo vengan repitiendo desde que oyó de ella por primera vez? Continuar leyendo »

Led Zeppelin

26 de julio de 1969, Peter Grant, ex-luchador de 'catch', exportero de puticlub y mánager de Led Zeppelin volvió a meter a sus chicos en el famoso Hotel Edgewater de Seattle, donde los Beatles incluso habían pescado, porque el establecimiento tocaba casi el agua. Led Zeppelin tocarían una noche después en un pequeño Festival llamado Seattle Pop Festival. En el cartel también estaban Vanilla Fudge.

Al día siguiente, día libre, según cuenta el 'road manager' Richard Cole, Led Zeppelin 'pescaron' varios peces e incluso un pequeño tiburón. Richard y John Bonham 'Bonzo', el batería de Led Zeppelin, también pescaron para aquella noche una preciosa 'groupie' pelirroja de 17 años llamada Jackie. Bonzo ya iba puesto de vodka, así que como 'perversión' o broma de beodos, se le ocurrió atar a Jackie a la cama. Cole y nada menos que Mark Stein, el teclista de Vanilla Fudge, también estuvieron presentes. Incluso este último filmó el episodio en una cámara de super 8. Continuar leyendo »

Derek

Derek es una serie británica, protagonizada por Ricky Gervais, que cuenta en formato docudrama de los sucesos y el día a día en una residencia de ancianos.

Derek, el protagonista, es un autista que vive en la propia residencia ocupándose de los ancianos y haciendo de chico-para-todo. Lo acompañan Hanna, la enfermera-gerente de la residencia, Dougie, el encargado de mantenimiento, y Dev, un gorrón inofensivo obsesionado con la cerveza y el sexo.

Aunque los personajes darían para una serie de humor, lo cierto es que Derek es una serie que trata de la soledad, del desamparo de los ancianos frente a la sociedad y la familia, del abandono, de la solidaridad y del amor.

Son episodios muy cortos, de apenas 25 minutos, que áun se hacen más cortos todavía. La recomiendo muy seriamente. Aviso: serie no apta para los de lágrima fácil.

(La podéis descargar de aquí, en V.O. subtitulada)