jueves, 10 de marzo de 2016


Como todos ya debéis saber a estas alturas, ayer la multinacional homeopática Boiron se pegó un castañazo de órdago a la grande convocando una rueda de prensa en Madrid, a cargo de su máxima representante de información corporativa, para lamentarse de la mala imagen que la Homeopatía y su empresa tienen en España, y que provocó un notable cachondeo en RRSS y una repercusión enorme en el mundo científico y médico de nuestro país. (Para los despistados, el tema lo podéis conocer a través de este artículo de Luis Alfonso Gámez)

A los que llevamos bastante tiempo en este mundo de la lucha contra las pseudociencias y a favor de la auténtica Ciencia y el pensamiento crítico, el suceso y las noticias que ha provocado posteriormente nos ha puesto de muy buen humor, como no podía ser de otra manera. Se constata un avance de la racionalidad, pequeño pero constante, y al parecer la visión crítica de la sociedad acerca de este tipo de paparruchas se va acrecentando cada vez que sucede un espectáculo de este calibre. Fenómeno, collonut.

Sin embargo, todavía existe una enorme cantidad de personas a mi alrededor que, ante este tipo de noticias para mi tan importantes, siguen preguntándome invariablemente lo mismo: “¿Y a ti qué te importa lo que se medique la gente? Que cada cual haga lo que le venga en gana”. Y similar cuestión en temas de, por ejemplo, la religión: “¿Y a tí qué más te da lo crea o no la gente? Allá cada cual con su conciencia”.

La respuesta habitual -no en mi caso, como luego veréis- es que, por ejemplo en el caso de la Homeopatía, a pesar de que sus productos no tengan ningún tipo de efecto positivo en las personas más allá del placebo, en realidad apartan a mucha gente de los tratamientos probados y efectivos, por lo que realmente tomar Homeopatía sí perjudica al enfermo, aunque de forma indirecta.

En el caso de la Religión, lo más habitual y conciliador que suelo escuchar de la gente a las que se nos exige una postura al menos neutral sobre las creencias particulares de cada cual, es que vale, que cada uno crea en lo que quiera, pero que no nos lo traten de imponer a los demás a la fuerza, y menos si se están afectando recursos públicos. “Religión sí, pero en la casa de cada uno, y que el mismo se lo pague”.

No me parecen, en ambos casos, malos argumentos, todo lo contrario. Pero mi punto de vista, como avisé antes, es ligeramente diferente.

Las posturas de tolerar la Homeopatía mientras no se abandonen los tratamientos habituales, o tolerar la Religión mientras sea en la esfera privada y "no me cueste dinero" lo único que consiguen es que el pensamiento crítico y la racionalidad sigan perdiendo terreno. Es la táctica del avestruz, del “mientras yo no lo vea o no me afecte”, es seguir permitiendo que la superstición, el pensamiento mágico, la irracionalidad, sigan ganando la batalla como de tapadillo, es seguir consintiendo, siendo cómplices, de que se engañe a los más vulnerables, es seguir sin comprender ni asumir que no se trata al final de luchar contra esta o aquellas superstición o pseudomedicina, sino de la lucha entre el pensamiento crítico y racional y la magia, el esoterismo y el misterio, entre la Realidad y la Ficción, entre los valores de una sociedad moderna y con futuro y el medievo más ilustrado y bestia.

Porque puede ser que un (feliz) día la Homeopatía desaparezca de nuestras vidas para siempre. ¿Creéis que ninguna otra superchería vendrá a sustituirla? Por supuesto que vendrá, porque las hay, a cientos, esperando su oportunidad de hacerse un hueco entre la sociedad, y ese hueco lo alimenta el relativismo, la supuesta modernidad y la falta de pensamiento crítico. Es una lucha global, debe ser global, si de verdad pensamos en soñar con que algún día ninguna de estas paparruchas tendrá ya más manga ancha.

Menos mediastintas y más Dawkins y Hitchens.

viernes, 12 de febrero de 2016

Advertencia previa. Las declaraciones que figuran a continuación, que podríamos considerar como ciertamente “racionales” son válidas en el fondo, por supuesto no en su justificación científica. De hecho, muchos de los documentos emitidos por ciertas congregaciones católicas, como el que me ha servido mayormente de fuente para esta entrada, son absolutamente risibles y esperpénticos, como puede comprobarse siguiendo el enlace correspondiente. Pero eso, creo, no quita ni un pelo de razón a todas las críticas que se exponen, aunque sus fundamentos sean claramente religiosos, mágicos o esotéricos, por no decir otra cosa.

Onceavo Mandamiento: "Huirás de las terapias alternativas"


Las llamadas “terapias alternativas” tienen un firme y feroz opositor: la Iglesia Católica. Cierto que dicha oposición no se basa en el carácter acientífico de dichas terapias, sino en su aspecto “espiritual” y holístico. Es decir, lo que preocupa realmente a la Iglesia es perder el monopolio de la sanación del espíritu en favor de estas supercherías, las cuales proponen todo tipo de curaciones basadas en “fuerzas naturales”, “energías universales”, “autoespiritualidad” y otros conceptos que han formado parte desde siempre del acervo intelectual de la religión católica.

En una reciente carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, (CDF) dirigida a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo y que lleva la firma de su prefecto, el cardenal William Levada, se lee que “algunos centros de espiritualidad dirigidos por miembros de la Iglesia católica han integrado en sus programas sesiones donde se juntan ciertas técnicas de oración con terapias alternativas. Tales terapias se inscriben en el marco más vasto de las denominadas curaciones ‘espirituales’ o de ‘Wellness’ [bienestar]”. La preocupación de la Santa Sede proviene de su recepción de “noticias que demuestran que algunos contenidos de tales programas propuestos incluso por sacerdotes o personas consagradas no son conformes con la doctrina de la Iglesia”. Esta es la postura oficial de la Conferencia Episcopal Española.

La anterior carta se dirige principalmente a “los centros religiosos” donde se practican o enseñan dichas terapias, pero aunque pueda parecer que sus observaciones solo se dirigen a este tipo de Centros, la realidad es que las terapias alternativas no caen bien en general en el seno de la Iglesia.

Por ejemplo, en otro artículo, Massimiliano Laviola, de la Oficina Nacional de los Obispos Italianos CEI para la Pastoral por la Salud, señala que “la medicina alternativa podría ser útil y no perjudicial para el cuerpo, pero podría ser perjudicial para el espíritu de los católicos”. El documento, hablando de la medicina no convencional, se refiere a "todas aquellas prácticas médicas que no están basadas en los hallazgos anatómicos, fisiología, patología y terapia, especialmente la medicina herbal, la acupuntura, la homeopatía, la reflexología, terapia de Prana, iridología, el reiki y el shiatsu, que pueden suponer un riesgo para los pacientes que abandonan las terapias tradicionales, pero probadas”.

Los obispos de Estados Unidos ya se pronunciaron públicamente sobre el Reiki en 1999, en un documento que ha sido adoptado por otras congregaciones católicas del mundo. En una de sus conclusiones dice:

Terapia alternativa Reiki
En términos del cuidado de la salud espiritual personal, existen importantes peligros. Para usar el Reiki, uno tendría que aceptar, al menos de forma implícita, conceptos claves de la cosmovisión que subyacen a la teoría reiki, elementos que no pertenecen ni a la fe cristiana ni a la ciencia natural. Sin justificación ni en la fe cristiana ni en la ciencia natural, no obstante, un católico que pone su confianza en el reiki estaría actuando en la esfera de la superstición, tierra de nadie que no es la fe ni la ciencia. La superstición corrompe la adoración personal de Dios, ya que conduce el sentimiento religioso personal y la práctica hacia una dirección equivocada. Dado que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, es responsabilidad de todos los que enseñan en el nombre de la Iglesia eliminar tal ignorancia en la medida de lo posible”.

Y acaba el documento con otra importante declaración: “Dado que la terapia reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, no sería apropiado para las instituciones católicas —como aquellas encargadas del cuidado de salud o los centros de retiro— o para las personas que representan a la Iglesia —como los capellanes católicos— promover o prestar apoyo a la terapia reiki”.

En España, además de la anterior postura oficial de la Conferencia Episcopal, también algunos Obispados, entre ellos el de Alcalá, han publicado documentos expresamente dedicados a las pseudociencias.

Otras Asociaciones y Congregaciones Católicas de diverso signo también participan activamente en la lucha contra las pseudociencias.

Por ejemplo, la Fundación Infocatólica, a través de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas, organiza esporádicamente ciclos y conferencias sobre estos temas, como el que se celebró en Madrid en 2011. En ella “se habló de la alquimia, citando a difusores actuales como la secta Nueva Acrópolis, las sociedades Rosacruces o el escritor Paulo Coelho; la astrología y lo enorme difusión en nuestro país aún hoy; el bioelectromagnetismo y la magnetoterapia; la Dianética, del fundador de la secta Iglesia de Cienciología, L. R. Hubbard; la numerología, la Cábala y el I Ching; la piramidología; el Rei-ki; la acupuntura; la radiestesia; la ufología, de Sixto Paz y de Puerta del Cielo; la musicoterapia de los cuencos tibetanos; la geomancia o curación por piedras; el feng-shui; la videncia, la telequinesia y la telepatía, tan repleta de estafas y picaresca; para terminar con la homeopatía y las flores de Bach, de amplia utilización, que levantó multitud de preguntas entre los asistentes

Otras Instituciones, algunas en verdad peregrinas, también arriman el ascua a su sardina criticando las medicinas alternativas como contrarias a la espiritualidad católica.

En este documento del Movimento D'Amore San Juan Diego, división Búsquedas Científicas y Humanísticas, se da un repaso crítico a muchas de las terapias alternativas que se practican en la actualidad, citando a prebostes de la Iglesia, exorcistas, físicos católicos, etc.

Este sector de la Iglesia, digamos el menos “cientifista”, critica todas estas terapias, atribuyéndoles directamente un origen demoníaco, y en concreto para la Homeopatía se basan en gran medida en el aparente desprecio del creador de la misma, Samuel Hahnemann, por la religión católica. “Estaba asociado a una logia masónica y era amigo de Mesner” (Enc. Larousse, de. 1930), además de resaltar los aspectos más truculentos de la vida del médico alemán (sus dos hijas murieron asesinadas y su otro hijo desapareció misteriosamente).

Los Adventistas también tienen su propia declaración anti-terapias naturales. En él proponen que “los adventistas del séptimo día no practiquen, no usen o promuevan las medicinas alternativas, místicas y/o espirituales”, y “que a las personas involucradas en cualquier filosofía mística y/o salud espiritual, no se les permita el acceso al púlpito, ni a cualquier otra actividad oficial de la Iglesia para exponer y defender sus ideas”.


martes, 22 de septiembre de 2015

Todos aquellos que me conocéis, más o menos, ya sabéis de mi fijación casi enfermiza por combatir o al menos denunciar todas esas patrañas tan de moda que tienen que ver con las pseudomedicinas, las medicinas "alternativas", los productos milagro, los visionarios, los agroborrokas y toda esa caterva de aprovechados que medran por ahí socavando la confianza de los más vulnerables y desesperados, y sacando rédito económico de las situaciones más penosas y desgraciadas de sus congéneres.

Me es muy difícil resistir a la necesidad de exponer públicamente o de criticar, siquiera en la ínfima medida de mis posibilidades, a todos esos cantamañanas, y comprendo y asumo que en algunos momentos puedo resultar hasta pesado, o monotemático, o como queráis llamarlo. Muchas veces he tenido que escuchar el típico "Deja a la gente que crea en lo que quiera, ¿a tí qué más te da?" o el más habitual incluso "Parece que estés todo el día pendiente de lo que dice o hace la gente para meterte con ellos o criticarlos". Personalmente no creo que sea así, pero vaya, tengo mis razones.

La que más me asusta es que conozco a muchísimas personas inteligentes, sinceras y honestas, que toman las decisiones propias de la vida diaria con sentido común y racionalmente, pero que ante ciertas manifestaciones pierden voluntariamente el espíritu crítico y se dejan llevar por "las tradiciones", o el pensamiento consensuado, o la corrección política. En este sentido estoy completamente de acuerdo con Christopher Hitchens, quien además se sorprendía legítimamente de que algo tan sumamente importante como la ética o la moralidad se dejase en manos de un supuesto ser supremo o de una secta religiosa bien organizada. "¿Tan pobres somos -se preguntaba- que no somos capaces de reconocer el Bien y el Mal si no nos lo dicta un dictador supremo e incontestable?".

Efectivamente, el caso de la religión es flagrante: muchas personas dejan de pensar críticamente en su presencia y no se atreven a discurrir libremente sobre el hecho religioso o sobre ese veneno que ellos llaman fe. Sin embargo, con el resto de decisiones de su vida diaria son perfectamente lógicos y racionales. No lo entiendo, y jamás lo entenderé.

Por eso mismo pienso que suspender el pensamiento crítico respecto a lo que algunos pueden calificar de "tonterías sin importancia", como las que exponía al principio del post, quizá no parezca en sí mismo tan decisivo, pero comienza a serlo, y mucho, cuando esa falta de criticismo se traspasa a la religión o a la política. Si podemos creer perfectamente en que el Bifidus Activo nos prevendrá del colesterol, o que el niño dios nació de una virgen, ¿por qué dudar de que alguien nos puede garantizar que va a crear de la nada 300.000 puestos de trabajo, o de que una fruta va a acabar con el cáncer, o que los ataques preventivos a países extraños nos librarán del terrorismo, o de que nuestra raza es superior a las demás?

Por eso lo verdaderamente importante no es dudar críticamente de las "cosas importantes" y no de las menos importantes, sino dudar de todo y de todos, aplicando el sentido crítico y la racionalidad en todos los aspectos de nuestra vida, utilizar las herramientas que nos da la cultura y la lógica para discernir perfectamente entre lo auténtico y lo falso, entre lo cierto y lo inventado, entre la realidad y la superstición.

Si todos cuestionáramos las tradiciones implantadas a golpe de siglos y no de cultura, los mandatos de la "autoridad", las reglas reveladas por inexistentes seres supremos, los falsos salvadores y gurús, los profetas de la modernidad y nos apegáramos más a la Realidad, a la única realidad que existe y que vivimos, si hiciéramos eso seguramente este mundo tendría algún futuro, y nosotros con él.

De otra forma tendré que soportar lo de "monotemático" hasta que palme.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La dignidad del caído

Esta mañana, en la calle, me he encontrado con un joven pidiendo limosna, arrodillado en una esquina y con las manos levantadas, juntas. Susurraba algo casi inaudible y en un español difícil de entender. Me he parado delante de él, y después de pensármelo diez segundos, sin estar muy convencido de que lo que iba a decirle iba a ser justo o no, apropiado o no, le he preguntado:

-¿Me entiendes, hablas español?

Me ha mirado con cara de temor y asombro, como esperando que fuera a agredirle. Ha negado con la cabeza y ha susurrado sin apartarme la mirada:

-Poco.

En ese momento me ha dado igual que me entendiera completamente o solo un poco, sólo quería desahogarme y sacar afuera toda mi mala leche. Así que, intentando no cabrearme más de lo que estaba, le he dicho mirándole fijamente y gesticulando:

-Tú eres persona como yo, como ése, como aquella señora. No debes pedir perdón por ser pobre. No debes avergonzarte de ello. ¿Por qué de rodillas, a quién crees que debes pedir perdón, ante quién te estás humillando? Levántate, y si ahora no puedes hacer nada más, sigue pidiendo, pero con dignidad, con dos cojones. ¡Levanta, coño!

Le he agarrado del brazo y he tirado de el hasta que se ha puesto en pie. Mientras me seguía mirando con cara de sorprendido, le he dejado dos euros y he seguido mi camino. Justo antes de volver la esquina, me he vuelto de nuevo hacia a él y le he gritado:

-¡Con dos cojones!

No sé si he hecho bien o mal, no sé si el desahogue ha sido más por mí que por él, no sé si después me he sentido mejor o peor, no sé cómo debe haberse sentido el chaval. Lo que sí sé es que el cabreo aún me dura, y espero que no se me pase en mucho tiempo.

sábado, 19 de abril de 2014

Los partidarios de la Homeopatía defienden que el poder terapéutico de los productos homeopáticos a altísimas diluciones -en las que no existe ni una sola molécula de principio activo, como hasta ellos mismos reconocen- se debe a un misterioso concepto que denominan "memoria del agua", en virtud del cual el agua resultante del proceso de elaboración del producto "recuerda" las propiedades benéficas y sanadoras de la sustancia que originalmente se diluyó en ella, y esto a pesar, como dije antes, de que no exista finalmente ni una sola molécula de dicha sustancia.

El extraño mecanismo, por supuesto, contradice todo lo universalmente aceptado sobre Química, Farmacia, Medicina, Física y alguna que otra especialidad más, además de pasar de refilón por otras cuestiones importantes que vendrían al caso, como por ejemplo por qué el agua no "recuerda" el resto de sustancias con las que estuvo en contacto, o por qué "recuerda" unas sí y otras no, o por qué la acción que confiere al agua el poder de recordar es agitar el frasco correspondiente determinadas veces, o incluso golpearlo contra el lomo de una Biblia.

Lejos de acobardarse y dar por evidente que defienden lo indefendible, los homeópatas contraatacan tildándonos a los escépticos de ignorantes, ya que -afirman- la Homeopatía también funciona a bajas diluciones, en las que sí existe principio activo en el preparado final, con lo cual produce los mismos efectos, si no mejores, que los medicamentos tradicionales. Pero esto, lejos de ser un argumento potente como creen, no es más que otra prueba de su enroque irracional, porque digo yo que:

  1. Siguen sin demostrar cómo operan las sustancias activas si se utilizan precisamente para lo contrario que las utilizamos el resto de los mortales. Por ejemplo, cómo es que una dilución de cafeína puede servir como tranquilizante. O por qué para "curar" el lagrimeo excesivo se recomienda cebolla.
  2. ¿Qué efecto terapeútico o mecanismo real de acción tienen el polvo de muro de Berlín, o la impregnación de luz de Luna, o las heces de perro? ¿Cual es su fundamento químico? Quiero una explicación científica, vaya, en plan "la caca de perro tiene esta sustancia "x" que reacciona con estra otra "y" que a su vez provoca que nuestro cuerpo se protega de "z" o de "h". Que se lo expliquen por ejemplo a Fernando Frías
  3. El concepto de dosis no tiene ninguna importancia para la Homeopatía, puesto que todo su armazón doctrinal se basa en la premisa falsa de que cuanto menor es la dosis de un producto mayor es su acción sanadora, burrada de dimensiones cósmicas pero que no parece afectar a los homeópatas lo más minimo.


En fin, ya se escribe más y mejor sobre tema en otros sitios; unicamente quería dejar mi granito de arena para intentar proporcionaros argumentos sólidos para cuando os enfrentéis con algún homeópata con ganas de gresca.

domingo, 30 de marzo de 2014

(Publicado originalmente en The Teleplastic Inquirer, agosto de 2006) 

- Hola, buenos días.
- Buenos días, buenos días.
- Así que usted es el famoso Indalecio, del que dicen que puede encontrar agua con su varita de avellano...
- Pues sí señor, para servirle a usted.
- Ah, qué interesante.... Y dígame, ¿puede encontrar sólo agua, o también petróleo o cualquier otro líquido?
- No, sólo agua no, cualquier cosa que corra como el agua... cualquiera que sea líquido, vaya.
- Caramba, qué interesante. Dígame, ¿está aquí hoy por un encargo o algo?
- Sí, sí señor, me han pedido que les encuentre un pozo o algo, porque están pasando mucha pena sin agua para regar ni comer ni asearse, y en cuanto me han llamado pues aquí que me he venido.
- Ya.... Oiga, permítame una pregunta....
- Dígame.
- Verá, tengo curiosidad por saber cómo es que sabe la varita esa que está usted buscando agua y no otra cosa?
- ¿Cómo dice?
- Este... que cómo distingue la varita que usted busca agua y no, por ejemplo, petróleo.
- Coño, pues porque he venido a buscar agua... por qué va a ser...
- Ya, ya... pero eso lo sabe usted, la varita no. ¿Cómo se lo hace saber, se lo dice en voz alta, o cómo?
- Coño, pues ya se lo he dicho, he cogido la varita y me he venido a buscar agua, no de lo otro que dice usted...
- Bueno, pero cuando la varita se mueva ¿está usted seguro de que habrá encontrado agua y no petróleo?
- Toma, pues claro...
- Ya, entiendo, eso es que debe tener una varita para cada ocasión...
- No no, de eso nada, sólo tengo ésta, con ésta me apaño yo bien....
- Pues me va usted a perdonar, pero no lo acabo de entender... ¿La varita sabe que ha venido usted a por agua? ¿Cómo sabe eso un pedazo de avellano seco?
- Oigame, mire usted, esta varita fué de mi padre, y a mi padre se la dió su padre, y así hasta los abuelos de mis abuelos, y siempre ha servido para encontrar agua, otra cosa no, pero agua encuentra....
- Aunque no sepa usted cómo lo hace....
- ¡Y yo cómo voy a saber....! Se mueve se mueve y digo yo: "Ahí hay agua". Y en paz. Y la encuentro.
- ¿Siempre, no falla nunca?
- No señor, siempre no, a veces no topamos, pero eso porque hace tiempo que no llueve o está demasiado enterrada.
- Ya.... Oiga, ¿y si yo le encargara que viniera a mi finca a buscar petróleo, vendría?
- Sí claro, por qué no...
- ¿Con ésa misma varita o con otra?
- Cojones con la varita... Ya le he dicho que con ésta, no tengo otra.
- ¿Pero entonces cómo sabrá la varita que ahora busca petróleo y no agua como ahora?
- ¿Se quiere usted ir a la mierda con tanta pregunta ya? ¿No le he dicho mil veces que la varita sabe lo que está buscando: si yo busco agua la varita encuentra agua, y si busco petrólio la varita encuentra petrólio. ¿Lo entiende usté o no?
- Bueno, hombre, no se ponga usted así, que no es para tanto, sólo preguntaba....
- Joder ya con el petrólio y la varita de la puñeta....

viernes, 14 de marzo de 2014

¡MAQUETADLAS EN PDF, COJONES!